La sequedad del aire dentro del avión, la presurización y la inmovilidad suelen provocar situaciones incomódas, y a veces incluso problemas de salud. Evitarlos es posible tan sólo siguiendo unos pocos consejos
Estar
a 10.000 metros de altura y en una cabina presurizada que simula nuestra atmósfera
no es lo mismo que estar en tierra. Los aviones acortaron la distancia en
los viajes, pero, ¿qué le pasa al cuerpo cuando volamos en ellos?
"En general, las afecciones que se presentan en los vuelos no revisten
mayor gravedad y son fundamentalmente molestias leves; esto no se aplica a
poblaciones con enfermedades previas (cardiovasculares, respiratorias o
neurológicas), en las que la evaluación médica previa a un vuelo es
fundamental para determinar los riesgos y la necesidad o no de solicitar oxígeno
suplementario durante el vuelo", advierte la doctora Ana Salvati, médica
cardióloga de la Fundación Cardiológica Argentina, brazo comunitario de
la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).
"A medida que nos elevamos, la presión atmosférica disminuye y la
presión de los gases que respiramos (principalmente el oxígeno) se
comporta de manera similar. En las cabinas de los aviones el aire se
encuentra a una presión comparable a la que ejerce la atmósfera a una
altura de 1500 a 2500 metros, por lo que se produce una disminución de la
presión de oxígeno y una caída de la saturación de este gas en la
sangre, que provoca hipoxia (menor concentración de oxígeno en el torrente
sanguíneo)", explica la especialista.
"Esta situación es perfectamente tolerada por los individuos sanos
-continúa-, pero en presencia de enfermedades diversas puede acarrear
consecuencias deletéreas para el paciente, como ocurre por ejemplo en casos
de infarto agudo de miocardio reciente, insuficiencia cardíaca grave o
enfermedades pulmonares severas."
Aire seco, mucosas ídem
Otra de las pequeñas incomodidades que suelen presentarse durante el vuelo
se debe a que el aire que respiramos en el avión tiene un grado de humedad
un 20% inferior al normal. Esto ocurre porque es filtrado y se lo hace
recircular, lo que provoca sequedad de mucosas, disminución de la barrera
de protección del aparato respiratorio. Existen también algunas evidencias
de un riesgo incrementado de transmisión de algunas infecciones de las vías
aéreas.
Para evitar esta última posibilidad, el doctor Lutz Bergau, jefe del
Servicio Médico de Lufthansa, aconseja "tomar tres veces más líquido
que en tierra, especialmente los niños, pues en proporción a su peso
tienen una mayor superficie corporal que los adultos, de modo que en su caso
también es mayor la evaporación a través de la piel".
"Lo más recomendable es el agua mineral, jugo de frutas o té -asegura
el especialista-. Los adultos sólo deben tomar alcohol moderadamente. El
aire seco a bordo también puede irritar la conjuntiva, por lo que a las
personas que usan lentes de contacto durante el vuelo se les recomienda usar
lentes normales."
Durante el despegue y aterrizaje es común que muchos de los pasajeros
sientan presión en los oídos. "Para los adultos, un remedio simple y
muy efectivo contra esta molestia es masticar (un chicle), mientras que a
los bebes se les debe dar un chupete. Las personas que no encuentran alivio
mascando chicle o caramelos (debido, por ejemplo, a que padecen un fuerte
resfriado) deberían usar unos 30 minutos antes del despegue o del
aterrizaje un spray nasal, disponible en la botica de a bordo en todos los
aviones", concluye el doctor Bergau.
Por Marysol Antón. De la Redacción de LA NACION. Sábado 4 de septimbre
de 2004.
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Es una alteración que puede desarrollarse tras estar varias horas sentado o
en la misma posición, en espacios reducidos con imposibilidad de mover los
miembros inferiores libremente. "La vibración constante, más las
piernas e ingle comprimida, puede en determinados casos congestionar la
sangre de las piernas y provocar una trombosis venosa: un detenimiento de la
sangre con el posible riesgo de la formación de un coágulo que al comenzar
a fluir por el torrente venoso puede impactar en los pulmones, provocando
una embolia pulmonar, o en el cerebro, causando un ACV", explicó
Claudio Plá, titular de Poder Volar.
Si bien muchos especialistas aconsejan ingerir una aspirina infantil antes
del vuelo pues fluidifica la sangre, la doctora Ana Salvati aseguró que
"esta medida por el momento no tiene una indicación fundada". En
lo que sí coinciden los especialistas es en evitar permanecer sentado todo
el viaje, realizar algunos ejercicios con las piernas para mejorar el
retorno venoso en las extremidades.
Las aerolíneas recomiendan a sus pasajeros rutinas de pequeños ejercicios.
Así, por ejemplo, en Air France les enseñan que lo importante es caminar
un poco, si es posible cada dos horas, y flexionar y extender los pies y las
rodillas lo más frecuentemente posible.
Lufthansa incorporó un programa de acondicionamiento físico en el que
mediante un video se muestran ejercicios para relajar la musculatura de la
espalda y de la nuca, y para activar la circulación sanguínea en las
piernas. Los pasajeros pueden hacer estos ejercicios desde sus asientos.
Consejos prácticos
Antes del vuelo
Es mejor tratar de llegar descansado al vuelo porque la falta de sueño es un factor contraproducente.
Es aconsejable realizar algún tipo de actividad al aire libre y comer sano antes de subir al avión.
Durante el vuelo
Para contrarrestar la sequedad del ambiente es aconsejable llevar un spray de agua facial.
Si las mucosas están un poco secas, usar gotas para la nariz que contengan sal marina.
Usar medias de descanso durante el vuelo.
Tomar mucho líquido, especialmente agua o té. Tratar de evitar demasiado café porque deshidrata la piel.
Dónde consultar
Asociación Poder Volar: www.podervolar.net .
Fundación Cardiológica Argentina: (011) 4961-9388, o a su dirección electrónica www.funcargen.com.ar